Poema. Vida

+ Texto: Nadir (@_nadir.96)
+ Fotografía: Virginia Buendía Mayor (@almadeambulante

Miedo, traición y envidia.

El amor y la amistad

secuestrados por la avaricia.

Dóciles y callados.

Ovejas que siguen al rebaño.

No sé de qué me extraño

si tras cada generación

retrocedemos un eslabón

de la evolución.

Generación del FAV y el RT

¿Dónde quedaron todas esas tardes de “beat”?

Políticos y banqueros

tienen recluida a la libertad.

Enciende la tele:

te han vuelto a robar.

No es casualidad

ni suerte;

cada expiración

anuncia una prematura muerte.

Hace un par de meses

que perdí la inspiración.

Hoy escribo

para que cicatricen

las heridas del corazón.

Colocones, borracheras y complejos.

Hace tiempo que perdí el miedo

a no llegar a viejo.

Qué le voy a hacer

si soy más poeta que persona

y eso

lo aprendí de ti.

Ya lo dijo Benedetti:

Roma al revés es la misma ruina”.

Me he fallado tantas veces

que lo he convertido en rutina.

El alcohol sana

pero no saca la espina.

Tortura.

El hueco de mi colchón

ocupado

por pasajeras inoportunas.

Ríos de sudor y gemidos

arrojándose al vacío.

En pleno agosto

y muriéndome de frío

sin su abrigo.

Me he metido en mil movidas por mis hermanos.

Lo mismos

que me apuñalaron por la espalda

con descaro.

Cuando todo se tiñó de negro

lo fui viendo claro.

Mi única profeta es mi madre.

Mi religión, los callos de sus manos.

Depresiones y borracheras desmedidas.

Me coloqué mi propia corona de espinas.

Lo digo con orgullo,

no con descaro,

si fui yo quien eligió

no seguir la luz del faro.

Mis sueños de cambiar de vida

son como el naufrago

que desea pasar toda su vida

a la deriva.

Tengo una perdida de un tal “Dios”.

Quería escuchar por última vez mi voz.

La pasión secuestró a la razón.

Pide a gritos que la desate.

Poco puede hacer el peón

que siempre soñó con hacer jaque mate.

Fui por la vida

con demasiada prisa.

Olvidé que la mejor pornografía

siempre fue su sonrisa.

No hay otra opción

nunca tuve demasiado claro mi papel.

Aprendí lo que es un amigo

gracias a Miguel.

Pisando a fondo

en la autovía

de esta distopía

que es la vida.

No me dejes caer,

huiremos del sol.

Nosotros elegiremos

ver amanecer.

Hay que predicar con el ejemplo.

El soñador es dueño de sus pasos.

Que no existen los imposibles,

solamente el miedo al fracaso.

Me reinvento

y no miento

si soñé con cambiar de rumbo

y que ella fuese mi rosa de los vientos.

Confía en lo que te digo

si solo me arrodillaré para rezar

si tengo mi frente

a la altura de tu ombligo.

Nadir


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