El Experimento de la Cueva del Ladrón

Pablo Tornel

Muchas veces hemos leído u oído la famosa frase de “lo que más une es tener un enemigo común”. Los resultados obtenidos en el famoso Robber´s Cave Experiment o El Experimento de la Cueva del Ladrón, dicen que lo que más une es un objetivo en común. En este, el matrimonio de científicos formado por Muzafer y Carloyn Sherif tenían el propósito de refutar las ideas sobre el comportamiento humano de psicólogos sociales como John Thibaut, Harold Kelley y George Homans. Estos afirmaban que el ser humano se movía por razones hedonísticas. Los motores del ser humano eran el placer y evitar el dolor.

Para otros científicos y psicólogos sociales, como Donald Campbell, esta teoría era reduccionista y no explicaba las relaciones que surgen entre grupos de humanos. Estos formularon la teoría llamada TCR, o Teoría del Conflicto Realista. Esta habla sobre las hostilidades que pueden surgir entre grupos cuando compiten por un premio o por bienes en escasez. Cuando dos agrupaciones reconocen que sus intereses son contrapuestos comienzan las hostilidades entre ellos. La intención del matrimonio Sherif era probar esta teoría.

Este experimento constó de tres fases. En la primera, la “formación de grupo”, se creó un único grupo formado por veintidós niños de entre once y doce años que no se conocían entre sí. Estos realizaron actividades cooperativas en las que fueron surgiendo la amistad entre los participantes. Tras esto, el grupo se dividió en dos, intentando poner en grupos distintos a los nuevos amigos. Una vez formados, los preadolescentes decidieron el nombre de sus respectivos conjuntos y comenzaron a realizar tareas grupales con un objetivo común, para así afianzar las relaciones entre sus miembros. Las tareas de cada grupo fueron realizadas en distintas partes del recinto llamado La Cueva del Ladrón (el cual da nombre al experimento), por lo que no hubo relaciones externas entre estos.

En la segunda fase, “conflicto intergrupal”, ambos grupos compitieron por el mismo objetivo. Conforme se iban desarrollando los distintos juegos, y las dos sociedades iban ganando o perdiendo, las hostilidades y conflictos entre estos iban en aumento, hasta tal punto que tuvieron que dar por concluida esta fase en un estadio temprano.

Para intentar calmar los ánimos; la tercera etapa, “reducción del conflicto”, consistió en la consecución de actividades cuya meta era imposible para un solo grupo, por lo que ambos tuvieron que colaborar obligatoriamente para llegar a ella. Estos objetivos fueron llamados “metas supraordenadas”. Solo de esta manera consiguieron reducir las tensiones que surgieron en ambos. Antes, fracasaron las clases de moral, ética y tolerancia impartidas a ambas agrupaciones.

El resultado de este experimento fue la identificación de tres tipos relaciones entre grupos. La relación de competición, cuando estos pelean por el mismo objetivo, la relación de independencia, cuando los intereses de los grupos son compatibles, y la relación de cooperación. Esta surge cuando para llegar a un mismo fin ambos están condenados a colaborar para conseguirlo.

Sin embargo, este estudio no ha estado exento de crítica. Este experimento parte de la base de dos grupos en igualdad de condiciones. No obstante, en el mundo en el que vivimos esta igualdad es inexistente, puesto que hay un grupo reducido de personas con la mayoría de los recursos, y otro de mayor tamaño, pero con menos medios. Pese a que, como en el experimento original, los intereses de estos son contrapuestos, la competencia es injusta. Esto se debe a que el grupo con más posibles es capaz de reaccionar antes y mejor. Con relación a esta crítica surge otra. Y es que, entre los últimos, no suele haber violencia y hostilidad. En manifestaciones y luchas por la igualdad el 90% de la población perjudicada no sale a la calle. No solo eso, sino que en algunos casos se posicionan a favor del 10% de privilegiados y en contra de los miembros de sus mismo grupo o clase. La vida real es más compleja que la planteada a los dos grupos de boy scouts preadolescentes.

Sin embargo, este estudio ha sido fundamental para abandonar teorías hedonísticas como las de P. T. Young, centradas solo en el placer como único motivo de comportamiento humano. Pese a estar basada en un pretexto ideal e inexistente, como lo es la absoluta igualdad de recursos entre seres humanos, supo probar una teoría más completa que sentó las bases de otras más complejas y relevantes.

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