Marta Espinosa es una cantautora y compositora madrileña, que ha tocado en lugares de toda España y de México. Lleva gran parte de su vida tocando, y en 2017 sacó su primer disco, Los mundos de Sybil.

– ¿La situación de confinamiento que estamos viviendo está ayudando alguna manera ser más productiva a la hora de componer nuevas canciones?
Me parece muy interesante la pregunta que me haces porque además es una cosa que he compartido con un montón de amigos y amigas que también que se dedican al oficio de escribir canciones, y la verdad es que está siendo un momento un poco raro, porque si bien es cierto que hay gente que lo está aprovechando para hacer cosas útiles, hay otros casos como el mío, y es que yo necesito vivir para poder contar lo que me pasa. Me parece que esta sensación de incertidumbre, de soledad, de zozobra, e incluso de miedo, hay muchas veces que frena el empuje de seguir escribiendo o componiendo porque no se sabe de qué manera puedes expresar sin que nadie se sienta fuera de todo eso. Yo más que al tema de la creación musical estoy intentando centrarme un poco en la parte de producción. Estoy retomando un montón de cosas que tenía paradas y les estoy dando un poco más de forma ahora que tengo tiempo.
– En tus letras el amor y la critica social son temas recurrentes. ¿Sobre que temas te resulta mas fácil escribir?
Yo me encuentro muy cómoda hablando sobre las situaciones que vivo. Es cierto que hay canciones que he escrito y que se alejan totalmente de la realidad, aunque parezca una historia que se narra con mucha frescura. Pero recurro mucho a las temáticas del amor, el desamor, y la conciencia social, porque para mi hacer este tipo de música de canción de autor incluye un compromiso, tanto con la belleza de lo que se expresa y cómo se expresa, como con la realidad en la que estamos inmersos todas y todos. Me encuentro muy cómoda hablando de la realidad que nos alberga a todos siempre desde mi posición, que entiendo que no siempre sea un lugar cómodo para escuchar de parte de todo el mundo, sobre todo si hacemos especial hincapié en la parte de la conciencia social.
– ¿Hubo algún hecho concreto o alguna persona que te introdujera dentro del mundo de la música?
Sí. Quien tuvo mucha culpa de todo esto es mi padre. Desde pequeña he vivido con la música en casa, ya que mi padre en sus ratos libres también se dedica a escribir canciones y a cantar. Los primeros conciertos a los que fui cuando era una niña fueron a los de mi padre. Era su fan número uno. Me sabía todas las canciones e incluso se las corregía de público si se equivocaba en algún momento. Agradezco el haber tenido siempre un pilar fundamental como es mi padre, porque es cierto que los que nos enfrentamos a la música tenemos siempre ese miedo por parte de la gente de nuestro alrededor que nos quiere, nos cuida, y siempre nos cuenta o nos intenta enfocar el mejor camino para seguir en un futuro que sea próspero, ya que la música es un camino difícil. Puedes tener un talento sobrenatural, pero es muy difícil hacerte hueco y sobre todo conseguir un punto de distinción. Siempre valoraré que mi padre haya tenido una especial paciencia conmigo. y sobre todo que me ha acompañado en este camino tan tan complicado.
– ¿Sientes apoyo por parte de tus seguidores en tu creación musical?
Hace unos días he publicado una especie reflexión que me invadió en las stories de Instagram, porque he vivido diferentes épocas. Yo siempre me he considerado una artista de lo que yo llamaría cuarta o quinta regional. Nunca he militado en las grandes divisiones ni grandes ligas. Pero es cierto que por el camino me he encontrado un montón de compañeros y compañeras que hacen cosas espectaculares y nos hemos tratado siempre como simples mortales. Siempre he intentado hacer mis canciones con un punto de verdad. No me gusta hacer canciones fáciles con unas letras reiterativas, con unos estribillos musicalmente muy simplones de seguir y que a la gente se le puedan quedar. Valoro mucho a la gente que me escucha por la paciencia que yo creo que a veces tienen que tener en cuanto al ejercicio de escucha. Me siento muy afortunada porque sé que la gente que me escribe desde dentro de España o desde otros países como Colombia, México o Argentina, es gente preocupada por la labor y la cosecha de la canción de autor, en cuanto a las frescuras de las letras y el compromiso de la canción de autor. No me importa si me escuchan diez, cien, o miles de personas. La verdad de la gente que escucha este tipo de música es lo más necesario.
– ¿Cuál es el concierto que recuerda con cariño?
Es una pregunta muy difícil porque cada concierto es único. No tengo un concierto que me haya recordado a otro de tiempos pasados. Guardo muy buenos recuerdos de conciertos que he podido compartir con amigos y amigas a los que quiero y admiro, como son por ejemplo mis compañeras de Valladolid Natalia Fustes, Andrea Garcy y Alba Álvarez, pero si me tuviera que quedar con uno de estos casi 15 años, me quedaría quizás con el concierto que di el17 de septiembre de 2017. Me acuerdo de la fecha y todo, que fue cuando publiqué el disco Los mundos de Sybil. en la Sala Galileo como una banda de 12 músicos. La gente cantaba las canciones y se llevaban el disco a casa. La verdad es que es una sensación emocionante.
– ¿Cómo es la experiencia de grabar un disco financiado por crowdfunding?
Es una sensación rara, porque tú tienes una idea en la cabeza sobre un proyecto que has estado muchísimo tiempo dando forma y buscando los medios para una subvención económica. En este caso financié mi disco gracias al crowdfunding, y gracias a eso y a gente que se volcó desde el minuto uno sin saber cómo iba a sonar el disco, ni qué forma iba a tener, pude sacar el disco. Es maravilloso ver cómo te apoya la gente con ese compromiso y con esa fidelidad. Es una sensación muy emocionante, pero también sentí mucho miedo, porque no sabía si podría tener algún contratiempo. Pero luego cuando ves como se van gestando las canciones de una mínima línea de guitarra y una voz, y cómo se van sumando la guitarra, los bajos, la batería, los pianos, los vientos y los violines, la verdad es que es una sensación increíble y es como ver a tu niño recién nacido y luego ver va cambiando a lo largo de los años, y se va poniendo guapetón y las facciones le van cambiando.
– ¿Tienes pensado sacar otro disco en el futuro?
Sí, pero me lo estoy tomando con una mentalidad de paciencia, tiempo, y sobre todo mantener la cabeza fría. Hoy en día con la fugacidad de todo lo que consumimos en las redes sociales, con unas historias que apenas duran 24 horas en nuestro perfil público, parece que estamos tendiendo a esa inmediatez del consumo musical y del arte en general. En mi caso con todas mis canciones me tomo mi tiempo. No quiero contar cosas banales. En caso de que siga grabando más temas en el futuro, imagino que me subiré al carro de la vida moderna. Esto de publicar discos está un poco desfasado. La gente ahora trabaja por singles, ya que es un formato más fácil de consumir y que llega mejor al público. Pero espero más pronto que tarde tener un nuevo trabajo que presentar.
– ¿Podrías nombrar a tres referentes literarios y tres referentes musicales?
En cuanto a referentes literarios el primer autor con el que me quedo es Gustavo Adolfo Bécquer, el autor romántico por excelencia. Sus letras me acompañan desde que el libro de Rimas y Leyendas cayó en mis manos cuando iba a segundo de la ESO con trece o catorce años. El segundo sería Miguel Hernández, que por supuesto es un poeta revolucionario que ha convencido y ha movido mentes a lo largo de toda su historia, e incluso después. Y si tengo que nombrar a un poeta contemporáneo, me voy a quedar con el argentino Ernesto Pérez Vallejo. Es uno de los poetas actuales con los que más me represento.
Con el mundo de la música es más difícil, ya que es como decidir a cuál tus hijos quieres más. No escucho solo a artistas de canción de autor. Pero si tuviera que quedarme con tres artistas, el primero sería sin duda Luis Eduardo Aute, que por desgracia nos dejó hace poco, y es uno de mis grandes referentes, no solo musical, sino literario también. Si tuviera que irme algo un poco más novedoso que me haya conformado a lo largo de estos años, nombraría sin duda a una mujer que creo que ha cambiado muchísimo el panorama como es Rozalén. Ha pasado de ser una figura conocida por los compañeros y compañeras que estamos en el mundillo, a ser una de las cabezas de cartel de los mayores festivales del país con su verdad y sus letras de conciencia social. Por último, otra artista que también ha movido mucho el panorama musical, me parece que es Carmen Boza, haciendo una estética muy diferente a lo que conocemos como canción de autor, llegando a ser casi indie.
– ¿Podrías dar una recomendación musical para amenizar la cuarentena?
Antes hemos comentado el tema de las redes sociales, y voy a tirar un poco por ahí. A mi me están salvando mucho las chicas del grupo Al-Ma, con Ali González y María Gutiérrez, dos chicas andaluzas que todos los días desde que empezó la cuarentena tocan con mucha gracia y con mucho arte canciones que todo el mundo conoce, y las versionan y las llevan hasta un punto cómico.
Fdo: Pablo Albadalejo