Pablo Tornel
Título original: Berlin: Die Sinfonie der Grosstadt
Año:1927
País: Alemania
Dirección: Walter Ruttman
Guion: Karl Freund, Carl Mayer
Fotografía: Robert Baberske, Karl Freund, Reimar Kuntze, László Schäffer (B&W)
Un oso polar, una montaña rusa y maniquíes. Estas, y más cosas son las que aparecen en el documental de Walter Ruttman Berlín, Sinfonía de una gran ciudad (1927). Una de las obras capitales del subgénero documental de las sinfonías urbanas. Este género alcanzó gran popularidad en la década de los 20, siendo una de sus vanguardias más interesantes e innovadoras. En él se juntan los edificios, las personas, el mobiliario urbano, los coches, animales… Todo lo que fuese susceptible de ser inmortalizado en el celuloide, desde una perspectiva poética y musical, no meramente descriptiva, como cualquier documental sobre una ciudad.
En lo poético es donde destaca la cinta de Walter Ruttman, mostrando personas como si fuesen engranajes, y engranajes como si tuviesen vida propia. El artista visual y director alemán supo crear una verdadera sinfonía a partir de las imágenes de Berlín y sus habitantes, una sinfonía melódica, a veces triste y otras bonita.
Inspirado en el documental soviético Kino-Nedelia (1918) de Dziga Vertov, Ruttmann realizó en 1927, contando con los mejores fotógrafos alemanes de la época, un documental basado en la vida, durante un día, de la ciudad de Berlín. Este se divide en un prólogo y cuatro actos.
Desde el prólogo protagonizado por el tren con destino a Berlín, se pueden ver las intenciones de este filme, gracias a los cortes rápidos y las distintas escalas de planos que crean una sensación de estrés y ajetreo, siempre en movimiento. El movimiento es una constante en la ópera magna del alemán, ya sea el de máquinas industriales o el de las personas que fluyen sin parar como un río. El tempo en la sinfonía de Berlín es un prestissimo que en ocasiones contadas se relaja.
El tempo no solo lo marcan las acciones que se ven en pantalla, sino también el montaje que utiliza. Walter Ruttman era un gran conocedor de las teorías del montaje que tenían los soviéticos, los cuales afirmaban que este aspecto del cine era sobre el que se fundaba, siendo considerado por el cineasta Sergei Eisenstein el nervio del cine.
Su relación con el cine soviético no acaba ahí, pues como ya se ha dicho, Berlín, Sinfonía de una Gran Ciudad (1927) estuvo inspirada por uno de los cineastas soviéticos más relevantes, Dziga Vertov. Y, a su vez, está película alentó al cineasta ruso a la hora de realizar El Hombre de la Cámara (1929), considerada una de las sinfonías urbanas más importantes de la historia del cine. Un subgénero del cine que en la actualidad no goza de popularidad, y que, sin embargo, desarrollaron importantes avances técnicos y narrativos que tienen su eco hoy en día. Solo hay que ver Berlín, Sinfonía de una gran ciudad (1927) para darse cuenta.