Más allá de la muerte

Raúl García

Hoy vengo a hablar de una película que, bueno, no me pareció mala, pero tampoco demasiado entretenida, aunque al final te deja la duda de que está pasando realmente, pero dejando las cosas más o menos claras. No fue la película de su año, pero para pasar un rato, no está mal.

Pongámonos en el contexto de la película, estrenada en el 2009 con Liam Neeson como cabeza de la misma, trata sobre un hombre, el personaje de Neeson, que es dueño de una funeraria y, supuestamente, tiene el poder de comunicarse con los muertos mientras los prepara para su funeral.

En contrapunto, tenemos a una pareja compuesta por Anna Taylor (Christina Ricci) y Paul (Justin Long), que están pasando un pequeño bache en su relación, y tras una cena donde acaba ella enfadándose y yéndose del restaurante, sufre un accidente de tráfico y supuestamente muerte.

Y aquí es donde llega el eje de la película, con Anna y Eliot (el personaje de Liam Neeson) en la funeraria, que, cuando ésta despierta, piensa que está viva, pero Eliot le explica que está muerta, en una especie de transición que acabará cuando finalmente se celebre su funeral y la entierren, ya que, el mismo Eliot explica que tiene un poder que le permite hablar con los muertos. También le explica que solo él puede hablar con ella y ver como se mueve, puesto que el resto de personas la verían como un cadáver.

Mientras, su novio Paul está destrozado cuando se entera de que Anna ha fallecido (sabiendo que ha sido por un accidente tras la discusión que tuvieron en el restaurante) y ya se huele algo raro cuando el dueño de la funeraria no le deja entrar a ver el cadáver, alegando que no es de la familia.

La película va avanzando y Anna sigue creyendo que está viva, incluso escapa una vez y consigue llamar a su novio Paul, que piensa que es una broma de mal gusto que le estaban haciendo, pero Eliot la pone delante de un espejo para que vea que su aspecto es el de un cadáver (seguramente era maquillaje, puesto que Eliot la tenía drogada para que no sintiese cuando se golpeaba, por ejemplo) y no se da cuenta de que su aliento ha condensado el cristal, por lo que la película te deja ver que realmente está viva.

Y mientras todo esto está pasando, uno de los alumnos de Anna (que era profesora de secundaria en un instituto) la ve de pie a través de una ventana, lo que posteriormente alertaría a Paul de que quizás su novia aún seguía viva y Eliot la estaba reteniendo contra su voluntad.

El niño que vio a Anna visita la funeraria y Eliot le convence de que tienen el mismo don, el de poder comunicarse con aquellos que ya han muerto, y el dueño de la funeraria ve en el niño su sucesor en todo esto.

A Paul lo empiezan a ver como un loco por cómo está completamente seguro de que está viva, aunque no tenga pruebas irrefutables de ello, por lo que se resigna a que llegue el funeral para verla por última vez, ya que todos sus intentos de entrar a verla, fueron un fracaso.

Anna finalmente parece resignada también al hecho de que ha muerto, pero mientras está en las últimas preparaciones antes del funeral, le pide a Eliot que le dé un espejo para verse por última vez, y en esta ocasión sí se da cuenta de que su aliento ha condensado el espejo, por lo que acusa al dueño de la funeraria de haberle mentido todo este tiempo, cosa que éste niega, no sin antes meterle la última dosis de una droga que hacía el efecto de parecer que has muerto, aclarando así que toda la película la chica había estado viva, aunque no sabemos exactamente si esto pasaba siempre con todos los “muertos” que llegaban a la funeraria.

Finalmente, Paul bebe más de la cuenta después del funeral y tiene otra fuerte discusión con Eliot, que se burla de él y le anima a comprobar de verdad si su novia estaba viva o muerta, y obviamente está viva, puesto que posteriormente vemos como despierta dentro del ataúd, ya enterrada del todo.

Paul tiene también un accidente de coche y despierta en la misma camilla donde Anna estuvo esos días, volviendo a la misma situación del principio de la película, y con Paul comportándose de la misma manera que su novia, negando que haya muerto, pero Eliot le explica lo mismo que en su día a Anna y le dice que tuvo un accidente de camino al cementerio, pero esta vez termina antes la conversación y acaba matando a Paul sin dejarle hacer muchas más preguntas.

Obviamente tanto Anna como Paul están vivos cuando despiertan en la camilla, la duda que deja la película es si siempre hacía lo mismo con todas las personas que llegaban a la funeraria (esto significaría que de alguna manera se las arreglaba para que llegasen siempre vivos) o que, si alguna vez le llegaba alguna persona viva, los manipulaba y engañaba para al final matarlos él mismo.

Yo le pondría un 6 a la película, ya que no es tampoco muy larga y se pasa de forma amena sus poco más de 100 minutos, tiene momentos de intriga y los protagonistas cumplen bien su papel, pero quizás era bastante previsible casi todo lo que iba a pasar, no hay demasiadas sorpresas, pero lo dicho, para pasar una tarde que no tengas muchas cosas que hacer, no viene mal.

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