El Trompetista

Pablo Tornel

Título: Young Man with a Horn

Año: 1950

País:  Estados Unidos

Dirección: Michael Curtiz

Guion: Carl Foreman (Novela: Dorothy Baker)

Música: Max Steiner, Ray Heindorf

Fotografía: Ted D. McCord (B&W)

Reparto: Kirk Douglas, Lauren Bacall, Doris Day

Hay un grupo de músicos, escritores, pintores, directores, etc, conocidos mayormente por una obra. En muchos casos es su obra la conocida, y su nombre relegado al olvido. Casos como el de Sherlock Holmes y Sir Arthur Conan Doyle, El Grito y Edvard Munch y Michael Curtiz y Casablanca (1942). El director húngaro-americano tuvo la difícil tarea de sobrevivir al éxito de su película más conocida. Gracias a su talento, y a películas como Mildred Pierce (1945) y Young Man With A Horn (1955), lo consiguió.

Con una trompeta de segunda mano, y siguiendo los pasos de un brillante músico de blues, Art Hazzard, Rick Martin se convierte en un músico excelente cuyo talento le lleva de los más lúgubres tugurios a los clubs con más clase de la ciudad. La exploración de los límites expresivos de la trompeta y la elección entre una cantante honesta, Jo Jordan, y una inteligente y confusa heredera, Amy North, le llevan al más profundo alcoholismo.

Está película está basada en la novela de Dorothy Baker homónima, a su vez basada en la biografía del corneta de jazz Bix Beiderbecke, convertido por las novelas y películas de Hollywood en un héroe romántico cuya leyenda y legado, todavía en discusión, ha sido comparada a la de Louis Armstrong; por su técnica innovadora, su capacidad de improvisación y su amor por el jazz.

Aunque en esta película, el personaje interpretado por Kirk Douglas parece no sentir amor, sino obsesión y adicción. La música, y en concreto la trompeta, es su fuente de vida. La sombra que la trompeta de Art Hazzard deja en la cara de Rick cuando es solo un niño marca su vida para siempre. Llena el vacío que generó la temprana muerte de sus padres, cuando él era nada más que un niño. Ese hueco que pretende llenar a toda costa es la fuente de sus problemas.

Si en esta película esto se verbalizase de una manera obvia el resultado sería pobre y cutre. Sin embargo, gracias a la dirección de Michael Curtiz y al guion de Carl Foreman esto no es así. Mediante símbolos, frases inteligentes y movimientos de cámaras se puede ver perfectamente cuál es el problema de Rick antes de que el mismo lo vea.

Otra fuente de información clave es la fotografía de Ted McCord. El uso que hace de las luces naturales, artificiales y sombras no solo aportan capas de complejidad a la película, sino que son de una gran elegancia y belleza.

Esta película es ideal para los amantes del jazz, de los sombreros y los trajes baratos de lana. No es un mito como Casablanca (1942), pero tampoco le hace falta.

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