Casablanca Revisitada

Pablo Tornel

En el 1995 el cine celebraba su primer centenario. Acorde con el tamaño de la efeméride, la 2 comenzó a emitir un programa semanal llamado “¡Qué grande es el cine!”. En este, el primer español en conseguir un Oscar a la Mejor Película Extranjera, Jose Luis Garci, debatía sobre una película acompañado de otros tertulianos amantes del cine, después de que está fuese emitida. Llevaron a la pantalla pequeña clásicos como El Buscavidas (1962) y Fresas Salvajes (1957), tras los cuales realizaban una charla amena y accesible para todo el público, divulgando y transmitiendo un extraordinario amor por el cine.

En el séptimo programa hubo una novedad. La emisión de un corto documental sobre la película Casablanca (1942) llamado Casablanca Revisitada (1992). Este documental, escrito y dirigido por el propio Jose Luis Garci, explora el mito alrededor de este clásico, que llega a ser más grande que la propia cinta en sí.

Este documental compuesto de fotografías y fotogramas de la película examina una, que, como se dice en el documental, es muchas películas. Una película de guerra, un melodrama amoroso, cine de aventuras, una comedia irónica y cínica, un musical en el que de manera espontánea los personajes reunidos en el bar comienzan a cantar, una cinta que lo es todo.

Es difícil utilizar imágenes de Casablanca (1942) y que el espectador no muerda el anzuelo, enfatizando los rostros de los personajes mediante zooms, panorámicas y tilts. Estas, pese a que ha llovido desde entonces, todavía causan emoción en los románticos empedernidos que luchan por el amor, como hace Rick detrás de su alcohólico cinismo, y como hace Jose Luis Garci, detrás y delante de la cámara. Y no solo de estos, sino que muestra cómo el cine es el arte más empático, el arte en el que más fácil identificarte. El corto documental lo enseña través de un microrrelato acerca de un ama de casa estadounidense que charla con su hija sobre un amor intenso pero ya acabado.

Esta pieza documental sumada al coloquio de después permite conocer en mayor profundidad lo que significó la película de Michael Curtiz, del impacto que tuvieron Humphrey Bogart e Ingrid Bergman, de las frases icónicas y los planos inmortales llenos de luz de estudio y niebla. Aunque los 18 minutos del corto y la hora de programa se quedan cortas, puesto que Casablanca (1942) y su leyenda son inabarcables. Menos mal que siempre nos quedará Casablanca.

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