Resistance(s)

Pablo Tornel

Existen numerosas películas y documentales sobre reporteros de guerra occidentales viviendo conflictos en países de África y Asia, como en la emotiva película de animación Un día más con vida (2018) de Raúl de la Fuente y Damian Nenow, basada en las vivencias del corresponsal de guerra Ryszard Kapuscinski durante la independencia de Angola como colonia portuguesa.

También se han producido ficciones basadas en estos conflictos, como, por ejemplo, la excelente La Piedra de la Paciencia (2012) de Atiq Rahimi y con guion del recientemente fallecido Jean-Claude Carrière. La película gira en torno a una joven que debe cuidar de su marido en coma, sus dos hijas y evitar las guerrillas que combaten en las calles.

Pese a lo interesantes de dichos documentales y dramas de ficción, casos como el de Resistance(s): Experimental Films from the Middle East and North Africa (2000-2009)son más atrayentes, puesto que la historia es contada de primera mano por las personas que han vivido esas guerras, conflictos y crisis. En esta, varios directores y directoras procedentes del norte de África y Oriente Medio realizan una pieza audiovisual independiente. Las más relevantes son Dansons de Zoulikha Bouabdellah, Transit de Taysir Batniji, Dieu ma Pardonne de Mounir Fatmi, Wet Tiles de Lamya Gargash, Allahu Akbar de Usama Alshaibi, Untitled Part 3b: (as if) beauty never ends de Jayce Salloum, K3 (Les Femmes) de Frédérique Devaux, Ça sera beau = From Beyrouth with love de Waël Noureddine, 3494 Houses + 1 Fence de Mireille Astore y Run Lara Run de Larissa Sansour. Como es obvio, al ser un proyecto conjunto, estas tienen numerosos puntos en común. Y como también es obvio, al ser piezas de distintos autores, poseen diferencias sustanciales.

La mayoría (excepto la pieza de Waël Noureddine) tienen en común el uso de una cámara digital. Sin esta no se puede concebir el proyecto, por lo difícil y costoso que sería si todas las piezas se hubiesen hecho en celuloide. Estas tienen en común una voluntad innovadora y experimental, no conformándose con las maneras de narrar ya establecidas, sino creando otras nuevas. Los temas tratados son la opresión, la precariedad, el colonialismo, la división, el feminismo, pero, sobre todo, la guerra y la muerte. Este es un tema que se repite una y otra vez, como es natural, pues en muchos países de donde los directores y las directoras son naturales, como el Líbano, Palestina y Argelia, se han sucedido numerosos actos violentos y distintas guerras, y se siguen sucediendo, creando heridas sin sanar tanto en estos cineastas como en su tierra. 

La vocación social y reivindicativa junto a los problemas personales de estos autores casan a la perfección en estas obras creativas y renovadoras que crean un imaginario propio de manera rompedora y eficaz. No obstante, de maneras muy distintas. Algunas, como por ejemplo Dansons de Zoulikha Bouabdellah y Run Lara Run de Larissa Sansour, referenciando al mundo occidental. En la primera, la artista argelina realiza el baile del vientre usando atuendos del color de la bandera francesa y al ritmo de la Marsellesa, para mostrar su crisis de identidad una vez establecida en París. Larissa Sansour referencia a la película alemana Run Lola Run (1998)de Tom Tykwer. Usando más el título que el argumento de esta, la misma directora aparece en el vídeo corriendo de un lado a otro, parando únicamente para otear el horizonte y encontrar una salida. Así ve ella la situación que vive Palestina respecto al “Il yidaar il fasel”, el muro que la separa de Israel. En el último ejemplo, 3494 Houses + 1 Fence de Miraille Astore, usando un montaje con cortes rápidos y vertiginosos, se contraponen las bonitas casas australianas con una valla oxidada grabada en el Líbano. Mientras aparecen las casas se oyen de fondo disparos, explosiones y misiles.

Un proyecto ambicioso que desde el año 2000 hasta el 2009 ha conseguido abrir una ventana que permite mirar desde la distancia el abatimiento, la pena, la amargura y la aflicción que han producido los conflictos armados que sus padres y madres vivieron, que ellos mismos vivieron y que ahora, por desgracia, continúan viviendo. El formato digital no solo abarata este proyecto, sino que lo hace más real y cercano. 

Deja un comentario