Pablo Tornel
Las dos industrias cinematográficas más importantes del mundo son Hollywood y Bollywood. Estas, históricamente, han sido las que más películas han producido y más beneficios han obtenido. Sin embargo, en los años 90 surgió una poderosa industria capaz de convertirse en la segunda más importante del mundo, Nollywood, el Hollywood nigeriano. El término de Nollywood fue por primera vez usado en un artículo de Matt Steinglass para el New York Times. Este no lo usa para designar a todo el cine procedente de Nigeria, sino a aquella corriente de cine digital nigeriano que surgió a partir del éxito económico que supuso Living in Bondage (1992). Esta película dirigida por Chris Obi Rapu es una de las más representativas de esta industria millonaria.
Las películas de Nollywood estaban grabadas directamente a vídeo pues no se solían proyectar en la gran pantalla. Estas solían ser películas melodramáticas y de explotation, tremendamente comerciales puesto que se centraban en los intereses de sus posibles espectadores. Temas como los problemas conyugales, la lujuria, la traición y el asesinato. A veces, también solían tratar temas poco convencionales para otras tradiciones cinematográficas, como las relaciones sexuales sin profilácticos y el SIDA.
Tras la crisis que el cine nigeriano atravesó después de su denominada etapa de oro (1950-1980), se puede considerar que la irrupción del cine digital fue un soplo de aire fresco que necesitaba el cine de esta nación, pese a su amateurismo, ingenuidad y en algunos casos falta de profesionalidad. Este resurgir no solo trajo consigo beneficios multimillonarios, sino también un fortalecimiento de la industria, produciendo películas cada vez más interesantes, dándole voz a importantes autores como Dolapo Lola Adeleke, Jadesola Osiberu y Biyi Bandele.
En la actualidad, con la aparición del Nuevo Cine nigeriano enmarcado en Nollywood se ha visto un considerable aumento en la calidad de las producciones. En lugar de producciones poco costosas que duraban unos pocos días, ahora ocupan meses e incluso años. Una industria cinematográfica poderosa con beneficios espectaculares la cual comenzó con un grupo de personas que, por su propia cuenta, con un presupuesto reducido y un par de días rodaban películas que se comercializaban directamente a vídeo con un éxito casi increíble. Ahora, gracias a esta época de video boom, el cine nigeriano goza de una salud envidiable.