Crítica de cine: Los muertos mueren si les das en la cabeza

Raúl García

Hoy voy a hacer una pequeña crítica-resumen de una película que he visto hace poco, llamada: “Los muertos no mueren”, estrenada en 2019 y protagonizada por actores muy conocidos, como Bill Murray o Adam Driver, y que, sinceramente, cuando acabé de verla, yo pensaba que era otro tipo de película, la verdad.

Porque, digamos, la película intenta ser una especie de comedia de terror, cuando yo pensaba que era de terror solo, la típica de zombis, que muchas veces lo único que cambia es el origen de estos. Pero no, es una comedia sobre zombis, aunque a veces no sé exactamente lo que es.

Y el origen es curioso cuánto menos, a la par de raro, ya que supuestamente, debido al fracking polar (que consistes en extraer del subsuelo gas y petróleo), se ha alterado la rotación de la Tierra, haciendo que los días estén durando mucho más o que los animales empiecen a comportarse de manera extraña, huyendo incluso, y, es que, la película comienza con la desaparición de un pollo.

El contexto de la película es que empiezan a pasar cosas raras como lo que he comentado antes, y se centra en dos policías (los personajes interpretados por Bill Murray y Adam Driver) que son de un pequeño pueblo llamado Centerville. También tienen a una compañera, interpretada por Chloë Sevigny, aunque tiene menos peso en la trama.

La película nos presenta a algunos personajes, aunque algunos tienen poco o nulo peso en la trama, tenemos a dos camareras de una cafetería, al dueño de una ferretería, a otro de una gasolinera, a un granjero (al que le roban el pollo), a un ermitaño un tanto peculiar, a un grupo de niños de un reformatorio, a un grupo de jóvenes que pasan por ahí, la dueña de la funeraria… Un poco batiburrillo de personajes, más aún cuando en muchos de los casos, si los eliminas de la película, se nota entre poco o nada.

Cuando cae la noche, supuestamente por el fracking polar, los cambios que están habiendo por la alteración de la rotación de la Tierra, dos zombis se levantan una noche y van a la cafetería, matando a las dos camareras, lo que desencadena en saber si ha sido un animal salvaje o varios animales salvajes, puesto que solo Ronnie (el policía de Adam Driver) dice que son zombis, aunque juega con trampa.

Cabe destacar que los zombis hacen las cosas que solían hacer cuándo están vivos, por lo que a veces se ven escenas como un par de zombis jugando al fútbol o yendo a por café como habían hecho los otros antes.

La película sigue su curso, se incorporan a ésta unos jóvenes en un motel que no aportan mucho a la trama, solamente algún cameo ocasional, mientras que Ronnie le explica a Cliff (personaje de Bill Murray) que, para acabar con los zombis, tienes que cortarle la cabeza, de ahí el título de mi crítica.

En la siguiente noche, las autoridades aconsejan que cierren sus casas con llave, ante el peligro que puede venir, pero todo sale mal. Esa noche, no me preguntes la razón, no salen dos, salen todos los muertos del cementerio, y se cargan a, prácticamente, todos los personajes: a los jóvenes del motel los matan (aunque no se ve le escena), al dueño de la ferretería y de la gasolinera los matan, al granjero que le robaron un pollo, también lo matan, y así sucesivamente… Solo sobreviven el ermitaño raro y los niños del centro penitenciario.

La dueña de la funeraria, que se llama Zelda (interpretada por Tilda Switon) que era un personaje un tanto extraño, a la par que hábil con las espadas, va a la comisaría para que los agentes patrullen la zona (acaba mal) mientras ella se queda vigilando la comisaría, y ya van pasando todas las muertes de los demás personajes, no sé por qué, el objetivo era ir al cementerio (gran plan), pero cuando llegan ahí, se quedan atascados por haber atropellado a unos zombis.

La compañera de Ronnie y Cliff, llamada Mindy, no aguanta más, viendo cómo está el coche patrulla rodeado de zombis y que no saldrán bien parados, y cuando ve a su abuela a través de la ventanilla (convertida en zombi), sale y muere.

Mientras, Zelda, no sé cómo, a través del ordenador de la policía contacta con un OVNI (sí, con un OVNI) y Ronnie le confiesa a Cliff que sabía desde el principio que habían sido unos zombis porque Jim (el director de la película) le había dado el guion completo, rompiendo de una forma un tanto extraña, la cuarta pared.

Cuando llega la dueña de la funeraria, Zelda, que va en coche hasta el cementerio, aparece el OVNI y se la lleva, sin que pase absolutamente nada más con este personaje y con el OVNI en cuestión. Un poco raro me dejó esto.

Y, finalmente, como estaba escrito en el guion (lo del OVNI no lo vieron venir ni ellos), ambos policías salen y se enfrentan a los zombis, Ronnie con una espada y Cliff con una escopeta. Tras cargarse a unos cuántos, entre ellos todos los personajes que habían salido, incluso su propia compañera, ambos acaban muriendo mientras una masa de zombis se avalancha sobre ellos.

La película termina con el ermitaño viéndolo todo con unos prismáticos desde la lejanía (como venía haciendo toda la película) y lamentando que el mundo sea un lugar tan terrible.

A mí me dejó un poco frío la película, quizás porque no era lo que esperaba, y a pesar de que parecía una comedia de terror, tampoco tiene muchos momentos divertidos, quitando un par de escenas o momentos, no sé, mala mala no me pareció, pero vamos, no tengo mucho interés en verla de nuevo. Un 5,5 sobre 10.

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