Cuentos de Fantasmas

Pablo Tornel

Las historias de fantasmas han estado muy presentes en el nacimiento de la civilización humana. En excavaciones arqueológicas se han encontrado restos de rituales religiosos animistas en culturas indígenas de África, Asia y América. El animismo es un concepto que engloba distintos conceptos y religiones, presente a lo largo de la historia, por ejemplo, en sociedades primitivas y en el Antiguo Egipto. El principio fundamental es la creencia en una energía que envuelve a ciertos objetos, elementos naturales y todos los seres que habitan el planeta tierra, tanto vivos como muertos. Por ende, un animista cree firmemente en la vida después de la muerte, y también en la capacidad de contactar con los difuntos a través de esa energía o fuerza.

Estas convicciones religiosas tuvieron presencia en civilizaciones pasadas, como el ya nombrado Antiguo Egipto o la Antigua Roma. En el primero, creían en que las almas ejercían su influencia en los vivos. Está creencia también estuvo arraigada en Roma, civilización muy supersticiosa. Estos creían que los espíritus de sus antepasados les ayudaban en el día a día. También había espíritus perniciosos, a los cuales calmaban mediante sacrificios y ofrendas.

Uno de los relatos de fantasmas más antiguos que existen es el del abogado, escritor y científico romano Plinio el Joven, escrito aproximadamente en el 107 d.C. En este Plinio cuenta como la gente que habitaba una gran casa de Atenas pasaban las noches en vela por los ruidos de cadenas que oían en la madrugada. Al rato aparecía el espectro de un viejo atado con grilletes y cadenas. Según Plinio el Joven, tras excavar en la casa encontraron en los cimientos de esta el cadáver de un anciano con los mismos grilletes y las mismas cadenas que el espectro. Tras darle sepultura a los restos jamás se volvió a saber del fantasma.

Entre esta historia y hoy, han abundado diferentes historias de fantasmas y espíritus, tanto en la literatura como en la tradición oral y el folclore popular. Por ejemplo, en España hay numerosos cuentos sobre aparecidas y aparecidos, espíritus de príncipes y princesas musulmanas víctimas de un desamor trágico, tras el cual su espíritu no puede descansar en paz. En Inglaterra, escritores tan relevantes como Shakespeare han contado historias en las que los fantasmas cuentan con un papel importante, como el espíritu del rey que le pide a su hijo que le vengue, en “Hamlet” y los tres espíritus que aterran al señor Scrooge en “Cuento de Navidad” de Charles Dickens.

En Inglaterra, sobre todo, han sido muy populares este tipo de historias. Durante el siglo XIX, en la época victoriana, fue un tema muy recurrente. Y es que, cada género y cada tipo de historia tienen un momento histórico apropiado. La época victoriana en Inglaterra fue la época más apropiada y el lugar más apropiado para los cuentos fantasmagóricos.

Las grandes casas en el campo, los enormes ventanales, los bosques frondosos y densos… Estas imágenes fueron inspiración de numerosos autores, que plasmaron en pequeños cuentos grandes historias de terror. Un terror oscuro, lleno de polvo y de espectros malignos con pecados pendientes que los atan a este mundo.

Uno de los mejores libros para adentrarse en este tipo de relatos es “Classic Victorian & Edwardian Ghost Stories”, seleccionados por el editor Rex Collings. En este se pueden encontrar grandes historias de fantasmas escritos, por ejemplo, por el ya mencionado Charles Dickens, Edgar Allan Poe, Walter Scott, Robert Louis Stevenson y Oscar Wilde.

Pese a que el terror en el siglo XIX puede que no tenga el mismo impacto que el de ahora, con sus numerosos efectos especiales y “jump scares”, estos relatos leídos a altas horas de la madrugada todavía tienen la capacidad de causar impresión y sugestionar al lector. Este, como por arte de magia, puede oír ruidos que antes no escuchaba, y poner excusas que antes no ponía, para irse antes a la cama. 

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