El cine de los superhéroes: introducción

Pablo Tornel

Cuando uno revisaba la cartelera (antes de la pandemia) con la intención de elegir una película que ver, lo más probable es que en ella encontrase varias cintas de superhéroes. Estas han gozado de gran éxito a nivel internacional siendo las películas más vistas y generando un séquito de fans y seguidores, también llamados “stans”, que las ven, disfrutan y, algunos de ellos, defienden a capa y espada de sus numerosos críticos, como Martin Scorsese, Francis Ford Coppola y Alan Moore. Pero ¿a qué se debe esta obsesión por el cine de superhéroes? ¿Arruinarán el cine como afirman sus detractores?

Primero hay que hablar de los superhéroes en sí. El primer héroe enmascarado que se conoce fue La Pimpinela Escarlata, en el 1903, personaje principal de la homónima obra de teatro. A partir de esta fueron surgiendo cada vez más personajes con características similares, como, por ejemplo, el Zorro, La Sombra y Flash Gordon. Sin embargo, su auge de popularidad ocurrió en la llamada Edad de Oro de los tebeos con el lanzamiento del primer “Superman” en 1938. Desde entonces han ido apareciendo cada vez más y más personajes, desarrollándose también fuera de los cómics, pasando a la radio, a la televisión y al cine.

Un ejemplo temprano fue el de La Sombra, el cual debutó en radio en el 1937, dándole voz Orson Welles hasta el 1938. Otro ejemplo más célebre fue la serie de comedia infantil Batman (1966-1968), con Adam West en el papel del célebre justiciero millonario y con una ambientación muy sesentera ahora kitsch. El primer éxito de un héroe de capa y mallas en el cine fue Superman (1978). Aclamada por el público y respetada por la crítica, se pensó que está película sería el comienzo de una edad de oro para el cine de superhéroes, sin embargo, sí fue el comienzo de una serie de películas sobre el héroe kryptoniano progresivamente peores.  

Dicha época de oro comenzó en la década de los 2000 de la mano de películas como Spider-Man (2002), Spider-Man 2 (2004), Batman Begins (2005), The Dark Knight (2008) y The Dark Knight Rises (2012), la famosa trilogía de Christopher Nolan centrada en Batman. Estas abrieron la veda a una cantidad ingente de películas de superhéroes, creciendo en popularidad y copando las carteleras a nivel internacional. Solo en el 2019 salieron ocho films de este tipo. Películas tan cuestionadas por la crítica como Glass, Capitana Marvel, Shazam, Vengadores: Endgame, Hellboy, El hijo, Fénix Oscura y SpiderMan: Lejos de Casa. Tan cuestionadas como exitosas en taquilla, como por ejemplo la película con más recaudación en la historia, Vengadores: Endgame, y Spider-Man: Lejos de Casa.

Estas películas, que no suelen gozar de buena crítica, han encontrado a sus principales detractores en directores y artistas consumados como Francis Ford Coppola, Alan Moore y Martin Scorsese. Este último razona sobre si a este tipo de películas se las puede considerar como cine. Es decir, si son obras de arte. Esta cuestión es tan compleja como definir lo que es el arte. El director neoyorquino ve el cine, y el arte en general, como una revelación estética, emocional y espiritual. Para él, el cine es aquel que se adentra en la compleja psicología de los personajes, unos reales con los que el público general pueda identificarse. Personajes que más que vivir en una pantalla podrían vivir en nuestro mundo, o que directamente pueden. Según el director de Taxi Driver (1976), estas son películas que no emocionan. Es difícil rescatar algún sentimiento de entre tanta pelea, poderes y cromas. Esta afirmación concuerda con la opinión de Francis Ford Coppola, el cual cree que este tipo de películas no son cine, sino parques de atracciones.

Mucho menos moderada es la opinión de Alan Moore, uno de los autores de cómics más influyentes y relevantes. Pese a haber trabajado en el subgénero de superhéroes, el escritor afirma que los consumidores de estas historias son “emocionalmente subnormales”, e incide en la profunda tristeza que siente cuando ve a adultos consumir de manera constante e irreflexiva contenidos y personajes destinados para el público infantil de hace 50 años.

Estas críticas y preocupaciones encuentran su razón vistas desde la perspectiva de Slavoj Zizek. En el documental Manual de cine para pervertidos (2006) habla del cine como el último arte pervertido. Afirma que no te da lo que deseas, sino que te dice qué y cómo desear. La tesis de dicho documental es la capacidad que tiene el cine para enseñarte a soñar, a anhelar. De esta manera, la industria cinematográfica no produce las películas que quieres ver, sino que produce películas y te dice que son las que quieres ver. Esto es muy peligroso para el futuro del cine, cada vez más incierto. En concreto, el del cine independiente y de autor alejado de la industria y de los estudios. El futuro de un cine de valor, experimental y vanguardista. Que haga pensar, reflexionar y que sea capaz de transmitir sentimientos y emociones. Que permita al espectador confrontar la realidad y no a huir de ella.

El escapismo, “popismo” y el fenómeno de los “stans” con relación a las películas de superhéroes merecen un artículo propio en el que se pueda entrever a qué se debe este fenómeno y cuáles son sus consecuencias.

Deja un comentario