Be With Me

Pablo Tornel

Título: Be With Me

Año: 2005

País: Singapur

Director: Eric Khoo

Guion: Eric Khoo, Wong Kim Hoh (Idea: Theresa Chan)

Música: Kevin Mathews, Christine Sham

Fotografía: Adrian Tan

Reparto: Theresa Chan, Ezann Lee, Seet Keng Yew

El cine procedente de Singapur no es muy conocido en Occidente por una razón, la inexistencia de este hasta la década de los 90. Sin embargo, en la actualidad se pueden ver a actores singapurenses en Hollywood, como Tan Kheng Hua y Fiona Xie, y a directores, como Eric Khoo, tener éxito en festivales de cine internacionales. Este último, con una visión compleja del cine y una vocación independiente, ha catapultado al cine de Singapur hasta el lugar que ocupa hoy, siendo una de las cinematografías más interesantes de Asia.

Una de sus películas más aclamadas es Be With Me (2005). En esta se mezclan la realidad y la ficción a través de 4 historias. Un anciano cuya mujer está ingresada en un hospital, un empleado de seguridad enamorado de una mujer exitosa, dos adolescentes que se conocen por internet y comienzan una relación (la primera vez que en el cine singapurense se muestra una relación lésbica), y una anciana invidente y sorda que está escribiendo su biografía. Esta última es la historia de Theresa Poh Lin Chan, conocida como la Helen Keller de Singapur, la cual se interpreta así misma en la película y dio la idea original de esta.

A lo largo del film se van dando saltos entre una historia y otra conformando una estructura narrativa peculiar, que la enriquece a pesar de su aparente simplicidad. Y aunque parece que no se vayan a unir en ningún momento, en el absurdo e innecesario final sí lo hacen, con consecuencias trágicas.

No es la tragedia, sino el drama, lo que domina la película. Un drama con el que el 99% de la población puede conectar. La soledad que produce la falta de comunicación. Este es el eje fundamental de la película, el pilar sobre el que se edifica. Los personajes se encierran en sí mismos, tienen miedo de verse en situaciones que los hagan sentir vulnerables. No quieren verse expuestos.

Sin embargo, el personaje que más problemas debería tener a la hora de comunicarse, Theresa Chan, es el que con más éxito lo hace. Pese a ser invidente y sorda, a través de las manos y de frases sueltas en inglés, es capaz de entender y hacer que la entiendan. Incluso hasta el punto de poder escribir su biografía. La más vulnerable y a la que menos le afecta. Ha sido capaz de vivir una vida plena, de viajar por todo el mundo, de aprender y de conocer a personas interesantes. Y también de enamorarse.

El amor es otro tema fundamental en la película. En una película con apenas 3 minutos de diálogos, Eric Khoo representa muy bien lo que es estar enamorado a través de miradas, gestos, complicidades y sonrisas. Aunque cuanto más avance la película este amor se acabe y se convierta en obsesión por lo nunca tenido o por lo que se ha dejado de tener.

La única historia que deja buen sabor de boca es la del anciano. A través de su amor por la cocina y gracias a la biografía de Theresa Chan, es capaz de abandonar el caparazón en el que se refugiaba, y llegar a conocerla. Sin intercambiar una palabra cenan juntos el plato favorito de ella.

Un final positivo el de una película triste, que, sin embargo, recuerda que el vacío que sentimos se puede llenar con un buen plato de comida, una mano que nos ayuda y una conversación banal.

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