Pablo Tornel
Las culturas occidentales y orientales han desarrollado a lo largo de la historia visiones del mundo completamente distintas. Desde conceptos tan comunes como la familia, el individuo y la muerte, a conceptos ya antiguos como el honor. El documental American Factory (2019), de Steven Bognar y Julie Reichert, es un magnífico ejemplo. La empresa en china se dirige como un estado militar aparte, donde reinan la disciplina estricta, el sentido de la autoridad y las horas interminables de trabajo. Sin embargo, cuando ese modelo se intenta exportar a Estados Unidos fracasa estrepitosamente. Los americanos reniegan de ese ambiente en su fábrica, mientras que los chinos afirman que si no funciona es por la naturaleza vaga de estos. El choque de culturas es demasiado fuerte y la empresa fracasa.
Pese a esto, y debido a la globalización, hay numerosos ejemplos del acercamiento de ambas culturas. Uno de los más notorios es la artista visual Zoulikha Bouabdellah. Nacida en Argelia, siempre estuvo en contacto con la cultura occidental, en concreto el arte francés, puesto que Argelia fue una colonia francesa desde 1830 a 1962. Tras mudarse a dicho país europeo, realizó uno de sus vídeos más famosos, Dansons (2003). En este se puede ver a la propia Zoulikha, en concreto, un primer plano de su barriga, mientras en su cadera se coloca cuidadosamente ropas del color de la bandera francesa. Inmediatamente después suena La Marsellesa, y comienza a bailar la danza del vientre, o danza oriental, al ritmo de esta. Con mucha ironía la artista argelina nos habla del estereotipo femenino oriental producido por el colonialismo y el poscolonialismo. En lo ridículo de este cliché incide en la mala interpretación de la danza del vientre, ridiculizando esta visión antigua y desfasada.
Sus obras de después, mayormente plásticas, hablan del ser humano en términos menos irónicos y subversivos para centrarse en lo que une a todas las culturas. Por ejemplo, un movimiento social de gran relevancia como es el feminismo. Lo que muestra en el vídeo Dis – Lui (2012), es como todavía está arraigado ese pensamiento machista de que una mujer solo puede ser feliz al lado de un hombre. Desgraciadamente el machismo sigue siendo algo universal.
En la obra humanista Les Voyagers (2009), a través de un mural hecho de recortes, trata el contraste que se vive en una playa a la que llegan inmigrantes y refugiados, sedientos y al borde del colapso mientras que los bañistas disfrutan del agua y de la arena sin mayor preocupación. En cambio, estos corren para ayudar a las personas que acaban de cruzar un mar de sufrimiento.
Sus obras, unen la cultura oriental y occidental, creando vínculos entre estas. Por ejemplo, mezclando la ornamentación y la caligrafía árabe con la historia del arte europeo. Su tema principal es el amor. El amor por el prójimo, independientemente de su cultura, raza y género. El amor es el tema más universal que existe. Todo el mundo ha sentido lo que es el amor, o tiene una idea de lo que es. En la cultura japonesa, en la española, en la colombiana, en la suiza, en la argelina, en todas existe esa palabra y ese sentimiento del cual Zoulikha Bouabdellah ha hecho su obra. Una obra universal. La de una artista universal.