Pablo Tornel
Un fondo negro y un goteo inquietante. Así comienza el trabajo más representativo de la artista y cineasta Cao Fei, Whose Utopia? (2006). En la escena internacional Cao Fei es una de las artistas chinas más relevantes e innovadoras, cuyos trabajos han sido exhibidos en muestras tan importantes como las del MoMA, el Tate Modern y el Guggenheim Museum de Nueva York.
Nacida el 1978 en la ciudad de Guangzhou, desde siempre ha estado interesada tanto por el arte y la creación como por la situación social y política china, un tema recurrente en sus trabajos. Tras graduarse de la Academia de Bellas Artes de Guangzhou comenzó a crear sus vídeos más notorios como Burners (2003), Milkman (2005) y la ya mencionada Whose Utopia? (2006).
En este vídeo de 20 minutos se encuentran todos los temas y obsesiones fundamentales en la obra de Cao Fei. La industria china y sus trabajadores, su situación precaria y sueños por cumplir, que se funden con la cruda realidad en una mezcla de documental y ficción.
El trabajo comienza con un fondo negro y unas gotas cayendo de manera incesante. Estas gotas evolucionan en un sonido industrial distorsionado y saturado que provoca gran inquietud. En el primero de los tres capítulos que dividen el vídeo, “Imagination of Product”, se muestran a través de primeros planos y cortes rápidos el trabajo incesante de las máquinas industriales chinas. La sensación de estrés que transmiten la música y los planos aumenta cuando las máquinas son sustituidas por manos humanas. Como en su obra posterior, EastWind(2011), las manos son el símbolo del trabajo obrero y la sobre industrialización china desde la Revolución de 1949. Cao Fei les da rostro a esas manos, que dejan de ser meras extremidades mecánicas y pasan a ser humanas.
En el siguiente capítulo, “Factory Fairytale”, el formato documental se mezcla con la ficción a la hora de representar los sueños de los trabajadores. La música ya no es un cúmulo de sonidos saturados, sino una melodía melancólica en cuanto al piano y desentonada en cuanto a la guitarra. Los obreros y obreras hacen ballet, danza contemporánea y tocan la guitarra mientras todo sigue con aparente normalidad en la fábrica. Las manos dejan de ser meros instrumentos mecánicos y pasan a ser artífices de movimientos maravillosos y artísticos.
El tercer capítulo es una afirmación, “My Future is not a Dream”. Utiliza una música triste y, sin embargo, esperanzadora. Cao Fei graba a los trabajadores quietos, fijos, como si posaran para una foto. No son máquinas, son personas con sueños, deseos y ambiciones. Personas que desean un futuro mejor, que no se base en desempeñar la misma labor mecánica una y otra y otra y otra vez. La obra cierra con el deseo de que este futuro prometedor sea algo más que un sueño.