Cristina Garrido Sánchez
Hace ya dos años, cuando viajar era un privilegio que nos podíamos permitir porque no estábamos inmersos en una pandemia mundial que nadie se imagina que podía azotarnos…estuve en Sudáfrica. Y no era la primera vez, porque quien viaja a Sudáfrica, sabe que va a volver. No hace falta moneda en la Fontana de Trevi ni promesa alguna, tu corazón siente que tiene que volver, y vuelve.
Allí conocí cosas maravillosas, entre ellas el término Ubuntu. La cultura sudafricana es muy rica en palabras que definen conceptos, y esta es especialmente significativa: UBUNTU, yo soy porque nosotros somos.
Proviene de la cultura Zulú y Xhosa y es considerada una regla ética sudafricana basada en los principios de lealtad, humildad, empatía y respeto. Surge del dicho popular “umuntu, nigumuntu, nagamuntu“, que en zulú significa “una persona es una persona a causa de los demás” y consiste en creer que en la cooperación está la clave de de la armonía y felicidad conjunta.
Nelson Mandela, simbolo de libertad y derechos humanos, tras sus 27 años en prisión, comenzó en Sudáfrica una nueva etapa basada en esta filosofía.
En palabras del propio Mandela, ubunto implica:
“En los viejos tiempos, cuando éramos jóvenes, un viajero a través de nuestro país, se detenía en un pueblo y no tenía que pedir comida o agua. Cuando él se detiene el pueblo le dará comida, lo entretendrá. Ese es un aspecto del Ubuntu. Pero el Ubuntu tiene varios aspectos. Ubuntu no significa que la gente no tiene que cuidar de sí misma, la pregunta por lo tanto es, ¿ Vas a hacerlo para que la Comunidad a tu alrededor pueda mejorarse? Estas son las cosas importantes en la vida. Si uno puede hacer eso habrá hecho algo muy importante que será apreciado.”
Cuentan que un antropólogo que estudiaba las distintas tribus sudafricanas, puso una canasta llena de frutas cerca de un árbol y le dijo a todos los niños que aquel que llegase primero a la canasta, se podría comer todas las frutas. Los niños se dieron la mano, y juntos corrieron a por la canasta. Después, todos compartieron el premio. Cuando el antropólogo les pregunto por qué todos habían corrido a por las frutas, ellos contestaron: Ubuntu, ¿Por qué uno de nosotros habría de estar feliz si el resto están tristes?
Siempre hemos necesitado Ubuntu, no es justo decir que ahora más que nunca, pero sí que es necesario abrir los ojos y mirar más allá de nuestra sombra, para ser conscientes de que somos un todo, y que sin ese todo, no somos nada.