Marchita

Cristina Hernández Hernández

En el rincón más inhóspito del jardín, tendida me encuentro entre el hollín.
Ese que ayer ardió en los recuerdos.
Ese que hoy en mí siento.
Sola, marchita, con mis penas encima.
Con la desolada nostalgia que hoy cubre mis esperanzas.
Ni un rayo de luz veo a cada alba, porque diminuta me siento entre tanto magno abeto.
El tiempo parece estar completamente quieto, los días me saben insípidos mientras con
el paso de estos me agrieto.
El polvo es mi compañero, más siempre está al vuelo.
Caen a cada temporal mis pétalos posándose en tierra.
La misma en la que me plantaste, donde un día me olvidaste.
Secas siento las gotas que ante mi caen.
Árido está mi ser, pese a tanto llover.
El rojo pasión que un día vestía, entre desteñidos harapos quedó.
Y por fin un día entendí, que ilusa fui, al creer que seria tu única rosa del jardín.

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