A sus 89 años, Joaquina Escrivá Morell procedente de un pequeño pueblo Alicantino situado al límite con la provincia de Valencia, nos cuenta su infancia y juventud con sus ilusiones y objetivos en la vida.

Comenzamos la entrevista preguntándole por su procedencia, ella nos explica que nació en Francia, debido al poco trabajo que había en España se tuvieron que ir al país vecino 3 años “apenas recuerdo algo sobre aquel momento de mi vida”.
Como bien sabe todo el mundo, la escuela y la formación académica era un lujo que pocos podían optar, Joaquina fue una de las pocas personas de aquella época que pudo formarse con una educación básica, escritura y lectura, pero pronto tuvo que ponerse a trabajar “gracias a dios pude ir a la escuela, pero tuve que ponerme a trabajar pronto, para ayudar en casa”.
Por suerte para ella, sus padres tenían un pequeño huerto donde plantaban patata, naranjos y distintas frutas y verduras que servían para poder comer durante todo el año “tuve la gran suerte de no pasar jamás hambre”. Al sacar el tema sobre el hambre en aquella época no pude evitar preguntarle por la situación que había en España después de la guerra civil, ella me explico que fue su peor época, como bien explicó nunca pasó hambre, pero mucha gente a su alrededor sí, su marido por ejemplo, comía ratas de río para no morir de hambre, sabiendo ejemplos como estos, te haces a la idea de la gran suerte que tenemos.
La infancia de Joaquina fue buena “era feliz, no tuve ningún lujo pero la recuerdo con una sonrisa”, al preguntarle por sus ilusiones en la infancia, me contesto algo que te hace recapacitar sobre la suerte que tenemos actualmente “quería ser feliz, poder comer y tener un techo donde dormir, con eso me bastaba para ir con una sonrisa por la calle”.
Al saber ya sus ilusiones y un poco de su infancia, quise retomar la entrevista años más tarde, donde estaba casada ya con José María, su marido, y tenían ya a su hija de 4 años, quise destacar este momento de su vida, porque sufrió mucho en esa época, debido a que el poco trabajo que había les obligo a irse a Australia a trabajar “recuerdo que el viaje fue un infierno, pero era lo que nos tocaba, en España no había apenas trabajo, por ello decidimos probar suerte en otro país, solamente 4 años”, destaca el “solamente 4 años” debido a que ella no quería irse de donde siempre había vivido, de su familia y de sus amigos “esos 4 años me los pasé llorando, quería volver a mi casa”.
Le pedí que me contara un poco como era el día a día en Australia, me explico que habían muchos españoles, y que la gente era muy amable, su marido trabajaba todo el día en la caña, su hija estaba en la escuela por la mañana y por la tarde, y ella se encargaba de las labores de la casa. Como dato curioso me explicó un poco la gran fauna que había por el pueblo donde vivían (canguros, serpientes, cocodrilos, tiburones, etc.), “habían infinidad de serpientes, una noche un canguro malherido golpeaban nuestra puerta, nosotros no hicimos caso, al día siguiente una serpiente se lo estaba tragando”, historias de este tipo me contó infinitas, algo que te hace pensar sobre las historias traumáticas que tuvieron que vivir.
Sabiendo ya un poco sobre su nueva vida en aquel país y que ya no era un niña, tenía unos 26 años, le volví a preguntar sobre sus ilusiones y objetivos en la vida, “quería ser feliz, volver a mi casa con los míos, en Australia siempre nos trataron muy bien, teníamos una buena vida con un buen sueldo, pero mi vida estaba en Pego, no allí”, quise saber el momento más feliz que recuerda de aquellos 4 años, y fue el día que supo que se volvía a España, “hice la maleta cantando, hacía 4 años que no cantaba ni sonreía” desde aquel momento hasta ahora, según ella ha vivido muy feliz y que no cambiaría nunca su casa ni sus orígenes.
Esta entrevista me ha enseñado mucho, el pensar que antiguamente la mayor ilusión que uno podía tener era simplemente ser feliz, poder comer y dormir en un sitio cómodo, te hace recapacitar de como piensan actualmente las personas, que quieren lujos en todo momento, Joaquina Escriva Morell actualmente está viuda, y aún puede vivir sola en su casa, pero es feliz haciéndolo en su casa de siempre donde ha vivido tanto tiempo y tantos buenos momentos.
Firmado: José María Pastor Monsonís