Una nueva oportunidad

Por José Miguel Rodríguez Ros, periodista y cofundador de El Periodicum

Recuerdo como si fuera ayer cómo se gestó El Periodicum. Cuando aún me encontraba cursando primero del Grado en Periodismo en la Universidad de Murcia (hablo del año 2015, en mitad del segundo cuatrimestre), un grupo de delegados del grado (entre los que me encontraba) decidimos liarnos la manta a la cabeza y embarcarnos en una aventura nueva para todos. Creo, sinceramente, que aquello salió adelante precisamente porque éramos tan jóvenes e inexpertos que nuestra ilusión venció a cualquier pensamiento negativo que pudiera surgir al respecto.

Esa aventura consistía en poner en marcha un medio online dirigido y hecho por los estudiantes de la Facultad de Comunicación y Documentación de la Universidad de Murcia. Tras una reunión de la delegación en la que los implicados decidimos trabajar en la idea, el 10 de marzo de 2015 celebramos una reunión informativa en el Salón de Grados de la facultad. Allí expusimos a todos los alumnos interesados nuestra visión y enumeramos qué esperábamos de aquello y qué necesitábamos para salir adelante.

La iniciativa fue acogida de manera muy positiva por nuestros compañeros. Lo teníamos todo pensado: la manera de funcionar, qué secciones haríamos (por supuesto fueron sufriendo modificaciones con el paso del tiempo) o cómo se distribuirían las jerarquías (sin organización es imposible abarcar un proyecto, y más si implicaba a mucha gente). Mis compañeros Ester Romero y José Manuel Martínez y yo le dimos muchas vueltas a todo aquello, y gracias a que a un alumno de otro grado (me perdonarás David Lajara, pero no recuerdo si estudiaste Publicidad o Comunicación Audiovisual) le pareció una magnífica idea hacer de nuestra página web su trabajo final de la asignatura de CSID (había que realizar un sitio web en WordPress), a finales de abril El Periodicum era una realidad.

Durante sus años de vida (desapareció en 2018) tuve la fortuna de dirigirlo, primero junto a Ester Romero, después junto a Laura López y, finalmente, junto a Mónica Pelluz. Pero, sobre todo, tuve la suerte de crecer, de entender cómo lidiar con un grupo enorme de personas y, en especial, de comprender mucho más cómo funcionaba el mundo del periodismo. Muchos de nosotros nos abrimos una puerta y nos dimos a conocer por nuestro trabajo en El Periodicum, porque lo vimos como la herramienta y la oportunidad que era: nos creamos nosotros mismos un medio para conseguir un fin, que no era otro que el de intentar encontrar un trabajo digno. En esos años, más de cien estudiantes de la Facultad de Comunicación y Documentación y de la Facultad de Letras (alrededor de una veintena de alumnos de dicha facultad nos ayudaron con tareas de corrección en los artículos, ya que nos tomábamos todo el proceso muy en serio) pasaron por El Periodicum. Nuestra actividad se basaba principalmente en la creación de artículos de información y opinión sobre la Universidad de Murcia, en menor media de Murcia, y de forma más ligera, de la Región de Murcia.

¿Y por qué surgió El Periodicum? Pues porque en aquellos años en los que estaba en la Facultad de Comunicación y Documentación (que considero mi casa, por cierto) las condiciones eran pobres y los estudiantes no teníamos ninguna forma de comenzar nuestra actividad, de practicar por nosotros mismos. El resultado fue que los estudiantes levantamos, entre todos los que participamos (sin importar si fueron directores como yo, coordinadores de sección, redactores o correctores), un medio de la nada, que llegó a alcanzar más de dos millones de visitas. Tuvimos nuestro público y una relevancia que no fue nada despreciable en los mejores meses. Solo con decirles que conseguimos ser medio acreditado de numerosos eventos y de casi todos los equipos deportivos profesionales de la Región de Murcia digo mucho. En nuestra web hubo buena información, buena opinión, grandes entrevistas, alguna exclusiva, algún artículo viral, pero lo mejor que ofrecimos fue la fuerza y la determinación de una generación.

Y sí, muchos quizá piensen que exagero, pero creo que una de las mejores lecciones que sacamos de aquello fue que podíamos crear contenido y demostrar que los jóvenes venimos con ganas de trabajar y hacer las cosas bien. Ha llovido mucho, y por supuesto que el mundo real nos ha abierto aún más los ojos, pero aquello nos sirvió a muchos para empezar a construir nuestro camino. Por cierto, éste es duro, y en la situación actual de pandemia mundial, mucho más, pero el esfuerzo y la constancia nos ponen en el lugar que nos corresponde, aunque haya baches, aunque el trabajo no siempre esté disponible y escasee en nuestra zona.

La realidad es que la facultad ha mejorado mucho en los últimos años. Igual que he dicho que hace cinco no era el mejor sitio para estar, es de recibo decir que la situación es muy distinta hoy en día. El esfuerzo de la Universidad de Murcia, que entendió por fin la importancia de nuestra facultad, y del anterior equipo decanal, encabezado por Francisco Javier Martínez (actual Vicerrector de Calidad, Cultura y Comunicación), al que tengo un especial cariño y al que considero un amigo, dio sus frutos. El actual equipo, con Pedro Hellín al frente, ha seguido la tendencia y la Facultad de Comunicación y Documentación es un lugar mucho mejor ahora. Aún recuerdo, con cierta nostalgia, el follón que daba en las reuniones de Junta de Centro porque no entendía cómo podían estar las cosas de aquella manera. Al final, si hay voluntad, todo llega, y la ha habido. Solo falta la ampliación de la facultad, que a todas luces es pequeña para la cantidad de estudiantes que alberga, para rematar un trabajo lento pero seguro. Llegará, estoy convencido.

Cuando me pidieron que realizara este artículo me hizo especial ilusión. Primero, porque se acordaran de nosotros, aunque lo personifiquen en mí. Segundo, porque mi sueño hace cinco años era que, cuando yo terminara mi periodo en la facultad, El Periodicum siguiera llevado por otros estudiantes. No pudo ser, y el proyecto acabó muriendo, pero la posibilidad de reflotarlo siempre ha estado ahí. No conozco los detalles tras la idea de este nuevo El Periodicum, pero me alegra que pueda volver una iniciativa así.

Tras el Canal UM, hay que seguir potenciando las iniciativas para que los alumnos de la facultad puedan comenzar a practicar de la forma más realista posible, y su universidad debe ayudar a ello. Porque, además, el problema de la realidad laboral actual es que un becario no siempre recibe un trato justo. Así que, quién mejor que la propia Universidad de Murcia para velar por los intereses de sus alumnos. Obviamente, la nueva etapa del medio es de entrada radicalmente diferente, pues en nuestra época lo gestionábamos al 100% los estudiantes (con el apoyo moral y económico de la facultad, que abonaba lo que nos costaba tener la página web abierta; no era mucho, algo más de 100 euros al año, pero desde luego nosotros no podíamos pagarlo), pero he de reconocer que mi idea de futuro pasaba por implicar a la universidad de una manera más oficial.

Después de haber trabajado ya un par de años, me gustaría incidir en la necesidad de que la Universidad de Murcia siga adaptándose a los tiempos que corren y realice planes de estudios menos academicistas y más profesionales. No solo tengo la carrera, sino que también estudié un máster en la facultad, y recientemente cursé otro máster de carácter privado y mucho más profesional.

Estos años formándome me han hecho reafirmarme en la idea de que la Universidad de Murcia debe apostar por formar con el mercado laboral en mente. Entiendo y conozco las limitaciones legales y reglamentarias que existen para, por ejemplo, traer profesionales a las aulas, pero la realidad es que muchas de las horas que pasamos en clase no nos son útiles cuando estamos fuera. Espero y deseo que los nuevos planes de estudio que están apareciendo y que aparecerán estén actualizados y enfocados al mundo real. Nuestra generación atraviesa una incertidumbre sin precedentes, que va a volver a incrementarse tras el coronavirus, y nosotros tenemos claro que nos espera una vida más dura, al menos, que la que la mayoría de nuestros padres han tenido. La universidad debe, más que nunca, realizar esa labor de servicio público y ayudarnos a todos, nuevos y antiguos alumnos, a tener un porvenir digno.

Cuando me propusieron hacer este artículo me dijeron literalmente que lo hiciera, figuradamente, para “pasar el testigo” al nuevo El Periodicum. No tengo el ego tan alto como para considerar que esto sea así, pero reitero mi agradecimiento por contar conmigo y deseo, de corazón, que, sea cual sea el rumbo que tome ahora El Periodicum, nos supere en éxito y les sirva a los nuevos estudiantes más incluso de los que nos sirvió a muchos de nosotros.

Corren tiempos duros para el periodismo y la información. Es hora de que los jóvenes y futuros profesionales comiencen a entender las implicaciones de esta profesión que está tan mal vista y perseguida por un gran sector de la población. Nuestra imagen está en horas bajas. La honestidad y la veracidad deben ser la guía de todos los que participamos de ella, dejando a un lado la demagogia y tratando de ser lo más objetivos posible (la objetividad absoluta es una quimera, pero nuestro código deontológico nos obliga a ser, como he comentado, veraces en nuestros comentarios). La vida está en un punto duro y nos espera un futuro complicado, pero con esfuerzo y dedicación todos llegaremos a ganarnos el pan en el mundo de la comunicación. Por ello, iniciativas y oportunidades como El Periodicum son tan importantes. No la desaprovechéis. Suerte

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